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La vuelta de Pablo Pérez, lo único rescatable

Marzo 06, 2018
Un mix Xeneize cayó 0 a 2 contra Argentinos Juniors. El local –con su gente insultando a Tevez y a Macri constantemente- salió a ganar el partido desde los ejercicios precompetitivos. Como ocurre casi siempre, los rivales juegan contra Boca como si fuese una verdadera final. Encima una lluvia de fuegos artificiales iluminó el cielo antes que Merlos haga sonar su silbato por primera vez. Boca no lo tomó así. Como tampoco lo hizo contra Banfield y Temperley, tal vez especulando en las innegables diferencias que existen para contra esos equipos. Contra los mencionados equipos del Sur le alcanzó jugando mal.
La juventud del Bicho jugó con mucha intensidad, con vehemencia al disputar cada pelota. Sandoval le pegó a Cardona desde el inicio. Pavón perdió con Kevin Mc Allister cada vez que lo encaró. Y la manejó con criterio, con inteligencia. Sebastián Pérez sigue dilapidando chances. Lo de los centrales de Boca es difícil de explicar. Bufarini tuvo una floja tarde noche (el wing izquierdo rival –Batallini- fue la figura de la cancha) y Mas tuvo un muy mal primer tiempo (le ganaron la espalda tres veces) y jugó mucho mejor en la segunda mitad. Reynoso sigue aggiornándose a la camiseta de Boca, por ahora algo tímido. Nandez fue el que marcó el camino los primeros 45 minutos y Maroni, aún intermitente, fue el más vertical y quien más quiso ganar. El chico Maroni es el único que trató de generarle dudas a Guillermo, al menos para tener presencia en el banco de los suplentes.
Wanchope Ábila es otro que dejó pasar una gran chance, una oportunidad única de jugar con Pavón y Cardona, pero las dos que tuvo para convertir hizo lo contrario a lo que pedía la jugada. De hecho, de un mal pase de Ramón Ábila nace el segundo y definitivo gol de Argentinos Juniors. Ese tanto fue la mejor explicación de cómo jugó Boca: ayudó a que el rival convierta, sin ofrecer demasiada resistencia. Hace años que no veo a un jugador empujando la pelota desde sin oposición, tan solo. Ni hablar del primer gol: un jugador que le gana a Heredia (varios centímetros más bajo), uno desborda y cinco jugadores de Boca miraron a la distancia como un único rival convierte.
Vaya paradoja, jugamos con un 9 bien de área y fue el partido con menos llegadas del Xeneize en todo el 2018.
Como remarcara más arriba, partidos como el de ayer dejan a la vista que hay titulares y suplentes. Por más trayectorias que pudieron haber tenido algunos, el presente de los 11 que normalmente juegan está alejado de quienes los reemplazan. Ni hablar de las velas prendidas y rezos diarios que hacemos los Xeneizes para que Goltz y Magallán jueguen siempre, por más que el ex Huracán y Lanús tenga mal trecha su rodilla y esté en duda para el 14/03.
Está claro que Wilmar Barrios es tan necesario para el funcionamiento de Boca como lo es Pablo Pérez. La vuelta del capitán ha sido lo único positivo en una noche para el olvido. Olvidémosla.

Abogado y Periodista. Autor de Los verdaderos Mellizos de la Boca @leandrovaldesVM y Mística 2000 @bocamistica2000. Integrante de Asados Bosteros y comentarista de Cadena Xeneize.
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