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PENSAR EN ARSENAL

Noviembre 27, 2017
Segunda derrota consecutiva, ambas ante las Academia locales.
Antes que los jugadores puedan encontrar su lugar en el campo de juego, un corner -defectuosamente efectuado por Pachi Carrizo- terminó con el balón dentro del arco de Agustín Rossi, la figura del Xeneize. Fue Marco Ruben quien marcó de cabeza, anticipando a Junior Benítez con gran destreza y un gesto técnico envidiable.
A partir de ahí, un deja vu de aquel reciente encuentro por Copa Argentina. Central jugando a no jugar y Boca sin lograr desenmarañar ese cerrojo, esa estrategia de sacar a los rivales del partido, de cometer faltas y que cada período no llegue a los 22 minutos de tiempo neto jugado. Y está bien que lo hicieran. Le funcionó en el Kempes, le resultó vital a Racing en el ST jugado en la Bombonera y otra vez fue efectivo para el Canalla en el Gigante de Arroyito.
En ese contexto de golpes, empujones y demás, una zoncera de Goltz dejó a Boca con diez jugadores. El tercer expulsado en 10 fechas, dos de ellos durante el primer tiempo. Todas evitables.
Ahí es dónde Boca debe reflexionar y sortear este tipo de adversidades, de dificultades. Serán más comunes en la Copa Libertadores, uno presupone, por lo que habrá que acostumbrarse a este tipo de formatos de juego rival. Saber ser el dominador del partido, no sólo quien maneja la posesión del balón, sino los tiempos y ritmos del partido. Estos últimos elementos han sido los dos puntos más flojos de Boca. Pablo Pérez, el jugador más regular de Boca de la Superliga, es quien más peca en éste sentido, pero también es la llave para salirse, vaya paradoja. En un equipo de 11, Boca debería contar con jugadores para planes 2, 3 y 4 (no digo plan B, por obvias razones). Y, como se dijo en la anterior columna, con soluciones –no opciones- en el banco de suplentes.
El punto es entonces ese. Es salirse. Mejor dicho, es saber cómo evitar entrar a esos formatos, y una vez adentro, tener la inteligencia de exponer al rival y no ser parte de ello. La riqueza individual, la buena rotación y movilidad de sus jugadores es la antítesis de lo que ha mostrado Boca en parte del partido con River (allí servía) y en las últimas dos derrotas. Cuando Boca jugó y apretó al rival (principalmente cuando Central parecía ahogada y tardíamente ingresó Espinoza por un tibio Benítez), hubo chances para igualar el score.
Por otra parte, no perdamos de vista que el parate por fecha FIFA y los largos viajes de seis de sus jugadores han perjudicado el andamiaje Xeneize. Por eso llegó el momento de no pensar en la posible vuelta de Tevez, en la lesión de Benedetto, en el equipo para la Copa… solamente hay que pensar en Arsenal

Abogado y Periodista. Autor de Los verdaderos Mellizos de la Boca @leandrovaldesVM y Mística 2000 @bocamistica2000. Integrante de @asadosbosteros y comentarista de @cadena_xeneize.

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